El protagonista, Dogesuaru, que quiere ver las partes íntimas de las chicas, recurre a un último recurso para convencerlas: postrarse ante ellas. Decidido a que se escuchen sus peticiones lascivas, aguanta mientras se postra. Las protagonistas suelen quedarse desconcertadas, avergonzadas y confundidas ante su repentina acción. ¿Hay algo imposible ante un dogeza? ¿Le mostrarán las chicas su lado más atrevido?