Para Aimi y Nami, la respuesta es llorar de alegría por poder localizar a distancia al objeto de sus afectos, Kirio, con un solo pitido. Este es el tipo de preguntas filosóficas profundas que los dos amigos/rivales en el romance se plantean el uno al otro para demostrar su amor por este chico que apenas parece saber que existen. Sin embargo, eso no les impedirá realizar rituales nocturnos para atraerlo a sus sueños, o enumerar qué es exactamente lo que les gusta de él, hasta el último órgano. Pero cuando llegue el momento, ¿elegirán su divertida amistad en lugar de una oportunidad de amar?
(Fuente: Kodansha EE.UU.)