Han pasado diez años. Tras una lesión que dejó en suspenso la carrera de Goro como lanzador, este se prepara para retomar su carrera en el béisbol como jugador de campo. Su familia tiene dificultades para aceptar sus decisiones; especialmente su hija Izumi, que no conoce lo suficiente a su padre como para entender por qué está tan ausente de sus vidas. Goro no se detendrá ante nada hasta volver a jugar; ahora todo gira en torno al único regalo que puede ofrecer a sus hijos: el béisbol.